Por la mañana me lo he encontrado por el campus de la facultad de medicina. He estado hablando con él. Me confesó que estuvo en un centro, pero volvió tarde un par de veces, y le han expulsado.
Está arrepentido, aunque ya no hay nada que hacer. Ha vuelto a dormir en la calle (con ese frío) y que "total, si se muere, pues uno menos".
Dice que en el albergue no puede ser admitido porque no hay ascensor y en silla de ruedas no se accede a las habitaciones (increíble, ¿no?)
En fin, os lo comento para desahogarme...













